Los progresos de la era industrial nos muestran evidencias que nos van pasando la factura, en particular en ciudades densamente pobladas. Es en ellas donde los ruidos se han convertido en un agente invisible de la contaminación medio ambiental, denominado contaminación acústica.
De esa manera, los ruidos que constituyen contaminación acústica conllevan efectos e implicaciones que no son rápidamente perceptibles pero que afectan la salud y la calidad de vida.
Está comprobado que la lesión del oído interno, cóclea o caracol, es la responsable de la pérdida de audición vinculada a los ruidos. La pérdida de la audición, trauma acústico, elevación temporal y/o permanente del umbral auditivo son las principales consecuencias.
Es natural que el organismo se defienda frente a un ataque a su sistema, los ruidos que producen contaminación acústica son enemigos de los cuales debe cuidarse. Así, ante la situación de peligro se desarrollan una serie de procesos hormonales y fisiológicos que podrían convertirse en problemas más profundos.
- Alteraciones cardiovasculares
- Alteraciones hormonales
- Alteraciones respiratorias
- Alteraciones del sueño
Cada persona percibe los ruidos de forma diferente. En ese sentido, no todas las personas reaccionan de la misma manera ante una situación de contaminación acústica. El malestar anímico, el estrés y las alteraciones en el aprendizaje suelen ser los efectos psicológicos más comunes.